¿Necesitamos tanto?

¿Qué nos está pasando que cada vez necesitamos más y más cosas? Más cosas materiales, más momentos para vivir, más servicios para nosotros y nuestro cuerpo, más estudios, más amigos…. Y en realidad, ¿qué obtenemos?

Obtenemos más cosas inservibles en casa, más momentos que no vivimos porque estamos con el móvil o mentalmente en otro lugar diferente al que estamos, más servicios encadenados que creemos que necesitamos. Y sobre todo…

Sobre todo vacío. Porque todo eso te produce un llenado momentáneo, anestesia en el momento, pero luego nos vuelve a llevar al vacío.

Y con tanto tener, hacer y darme, me pierdo los momentos que van pasando en mi vida. Las oportunidades de estar conmigo y con los míos. ¿Cuánto rato pasas contigo? ¿Cuánto tiempo dedicas a ver qué está pasando dentro de ti?¿Cuánto tiempo dedicas a conocerte, a conocer tus miedos?

Parte de nuestro autoconocimiento es saber las cosas que nos hacen sentir culpables. La semana pasada tuve que lidiar con la culpa. En el proceso de cambio en el que me encuentro, me metí en una dinámica brutal de hacer y con un gran malestar conmigo misma si había algún momento que no estaba haciendo algo, lo que fuera. Al principio pensé que era el miedo el que me hacía ponerme a hacer cosas sin parar, pero luego me di cuenta de que era la culpa por las creencias que tengo.

La culpa me estaba bloqueando, me estaba haciendo sentir mal, me estaba haciendo actuar sin sentir y no me dejaba pensar.

Pero una vez ya detectas que es eso ya puedes ir caminando, parte de la culpa empieza poco a poco a disolverse y puedes ver qué creencias puede haber detrás. En mi caso lo que he hecho es empezar a traer creencias nuevas con afirmaciones sencillas que me diesen una mirada diferente, que me permitiesen ver de otra manera.

Así que, querida lectora, querido lector, te invito a reflexionar sobre esto:

  • ¿Qué cosas hago en mi vida para no sentirme culpable?

Lo primero será negar esta pregunta pero reflexiona un poco más, seguro que encuentras cosas y te aseguro que darle luz y comprensión te irá poco a poco liberando de una atadura más. Si te apetece compartir con nosotros, espero tus comentarios.

Querida lectora, querida lector no necesitas nada más en este momento. Estás completa.

Foto 1: _Marion

Foto 2: Myriams-Fotos

¿Aceptamos lo que sentimos?

Hoy, a propósito de un tema personal que estoy viviendo me apetece reflexionar con vosotros sobre si nos permitimos sentir lo que sentimos en cada momento, sin juzgarnos y permitiendo lo bueno y lo malo.

En mi caso no, no me lo permito, sobre todo lo malo, lo que me hace estar triste y apagada lo que me hace estar preocupada o con la energía baja. No me lo permito y además me cuesta mucho entender porqué me siento así y sin darme cuenta lucho y lucho contra la emoción y me hace permanecer en ella más tiempo sin comprender qué me pasa y pasándolo mal.

Escribiendo hoy me he dado cuenta de que estoy pasando por una especie de duelo. El darle ese sentido a mis emociones me ha llevado a comprenderlas y me ha permitido sonreír y abrirme a otras cosas, a un nuevo sentir y me he podido relajar y soltar la tensión que tenía.

Esto me lleva a reflexionar sobre lo que me aporta escribir. Escribir e ir indagando e investigando en mí misma me va dando claridad poco a poco sobre lo que me sucede, sobre lo que siento y sobre lo que me pasa.

Y la segunda reflexión que hago eso sobre lo duros que somos con nosotros mismos, sin permitirnos sentir o dejarnos sentir las cosas que nos suceden, sin dejarnos unos días estar más tristes y estar con ello sin luchar, simplemente estar ahí, acunándonos a nosotros mismos y cuidándonos. No siempre podemos estar al pie del cañón dándolo todo y con la sonrisa puesta. A veces tenemos que parar y recogernos, parar y cuidarnos y mimarnos y mecernos. A veces tenemos que mirarnos y comprendernos, y entonces retomar de nuevo las fuerzas para emprender de nuevo el camino.

Ayer una buena amiga me dio una metáfora que me encantó. Me dijo que ahora estaba en una nueva posada en el camino y que desde esta posada tenía que disfrutar del paisaje que veía por la ventana, disfrutar de las personas que había en ese momento en la posada y disfrutar de esa parada que estaba haciendo ahora.

Así que estos días me he parado en esta posada, donde me permito sentir lo que siento, donde tenemos pocas tareas que hacer, donde estamos descansando unos días de vacaciones, donde el tiempo pasa despacio, el despertador no suena y donde me permito sentir lo que siento en cada momento.

Y tú, ¿te permites sentir alegría, tristeza, miedo o cualquier otra emoción? ¿Qué utilizas para estar estar conectada o conectado contigo misma?

Y tú, ¿en qué posada estás?

Foto 1 -ThuyHaBich, Foto 2 -Engin_Akyurt