Permítetelo

En mi último post hacía referencia a la vida que deseas vivir y cómo puedes conectar con tu valentía y tu fuerza para ir haciendo pequeños cambios en tu vida. A raíz de  ese post un amigo y lector del blog me comentó que tenía que escribir sobre los que sí viven la vida que desean. Así que vamos a ver qué cosas aparecen si reflexionamos sobre qué es vivir la vida que deseas.

¿Te has parado a pensar qué tiene la vida que realmente deseas? Puedes hacer esta reflexión antes seguir leyendo, quizás te sorprendas. La vida que yo deseo es sencilla, no requiere grandes cosas, requiere Paz y serenidad, conexión conmigo y con mi sentir. Tiene alegría, paseos, sol, vida y cosas que me hacen sentir, vibrar y recargarme de energía.

¿Y qué es vida? Vida es fluir con las vivencias del día a día, aceptar lo que va sucediendo, sin oponerse, dejar que fluya, dejar que vaya aconteciendo. Y suena como que en ese “dejar que suceda” estás inactivo, pero no. Lo que pasa es que vives la vida sin oponerte a ella. Así que una de las cosas a cambiar en nosotros y que hacen las personas que viven las vida que desean es permitir que la vida suceda, aceptando lo que pasa y sin oponerse a lo que acontece. Esto puede darnos realmente miedo en muchas ocasiones, pero somos valientes para afrontarlo.

Y cuando vas aceptando que la vida sucede y no me opongo a lo que pasa, tengo que empezar también a permitirme, porque no puedo vivir la vida que deseo si no me la permito. ¿Qué te gustaría permitirte? Quizás te puedes permitir dar un paseo con tu pareja, o con tu familia, una tarde de juegos o un rato en soledad para conectar contigo. Te puedes permitir una tarde de no hacer nada, o liberar tu agenda de compromisos. ¿Qué más te gustaría permitirte?

¿Y qué nos impide permitirnos? … pues muchas veces las creencias que tenemos, creencias que nos pueden venir de otras generaciones pasadas y de vivencias que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Así que dejando atrás las creencias que podamos tener, nos podemos plantear qué creencias queremos tener en nuestra vida para vivir la vida que deseamos.  ¿Qué creencias crees que tiene una persona que vive la vida que desea?

Así que querida lectora, querido lector, puedes empezar a permitirte vivir la vida que deseas y lo que no te permitas, al menos utilízalo para descubrir que creencia te lo impide y qué creencia te lo podría dar.

Y sí, lo sé, esto parece mucho y parece imposible pero te aseguro que la recompensa es grande. ¿O no?

Y me gustaría finalizar dándote la enhorabuena, a ti que ya vives la vida que deseas, que aceptas la vida tal como sucede, tanto la alegría, como la tristeza, la rabia, el amor o el miedo. A ti que has transformado tus creencias para que te permitan ser lo que quieres ser. A ti, que has perseguido con valentía tu sueño, aquello que querías para ti y para tu familia. A ti que no luchas contra el mundo sino que lo construyes, a ti que con tu sonrisa llenas la vida. A ti…GRACIAS

Eres fuerte y valiente

¿Qué te parece la idea de vivir la vida que deseas? …

Lo primero que puedes pensar ante esta idea, es que sí que es posible, luego empezarás a pensar que no, que no puedes. Y lo más seguro es que pienses que tus circunstancias no te lo permiten y que quizás cuando esto mejore podré hacerlo o que quizás cuando acabe esto que he empezado podría intentarlo. Pero siempre pensamos que hay algo que está fuera que nos dice que no, que no va a ser posible, al fin y al cabo no estoy tan mal, puedo dar gracias de lo que tengo. Y ahí nos quedaremos, quizás vivos o quizás medio muertos, quizás con luz o quizás apagados, esperando a que algo ocurra fuera de nosotros, a que algo se mueva fuera de nosotros y entonces movernos al mismo ritmo, para no desequilibrarlo demasiado ni salir de nuestra zona de comodidad.

Y qué te parecería que te dijera que eres fuerte y valiente…

Lo primero que puedes pensar es: “Claro que lo soy”, pero luego la idea empezará a caer y quedará diluida en una suave sombra y te volverás a apagar.

Así que te invito a recordar momentos en tu vida donde has sido valiente y fuerte, seguro que hay muchos más de los que imaginas, date unos minutos antes de seguir leyendo para encontrar alguno de esos momentos. Y cuando lo tengas obsérvalo y obsérvate, ¿qué sentiste en esos momentos? ¿cómo respirabas? ¿en qué parte de tu cuerpo sentías la valentía y la fuerza? ¿cómo era esa energía? ¿qué sentías en tu corazón?

Y estas sensaciones que estás trayendo ahora al presente las puedes utilizar ahora mismo en tu vida. Al conectar con la valentía y la fuerza del pasado estás sintiéndolas ahora mismo, y este es el momento de preguntarte, ¿cómo puedo utilizar esta valentía y esta fuerza que estoy sintiendo ahora mismo para actuar sobre mis circunstancias y vivir la vida que deseo?

Es posible que no se te ocurra ninguna idea al principio, pero si sigues conectado vendrá alguna respuesta. Quizás con tu valentía puedes aceptar y encarar las situaciones que estás viviendo y quizás con tu fuerza y con tu compasión puedas darle una mirada diferente. Quizás puedas hacer algún aprendizaje de lo que ocurre, conocerte mejor. O quizás puedas observar y darte cuenta de qué cosas de tu vida que no estás atendiendo y son importantes para ti.

Hoy te invito a reflexionar sobre esto, ¿dónde has guardado tu valentía y tu fuerza? ¿Dónde las estás poniendo, quizás en esforzarte? ¿Dónde las podrías poner para que te acercasen más a vivir la vida que deseas?

Querida lectora, querido lector eres fuerte y valiente.

La energía de La Tribu

La semana pasada se realizó el cierre del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo que realicé el año anterior. Hicimos la presentación de nuestros proyectos. Qué hemos aprendido de nosotros, qué nos ha hecho cambiar, cómo vemos ahora nuestra vida y a los demás, en qué estamos y qué queremos para nosotros en un futuro. Estas serían las cosas que se vieron de nuestro proyecto personal o profesional.

Es increíble ver las transformaciones tan bonitas que se expusieron y verlas realizadas en los compañeros con los que has compartido camino y con los que se ha formado una gran tribu.

Sí, una tribu. La tribu se convierte en un apoyo muy importante en la transformación, porqué está ahí para ti, porque no tiene miedo por ti, confía en ti y no te juzga. Te apoya y te acompaña en el camino. Y aunque no se hable, aunque no se comparta todo, la energía de la tribu se siente en el momento en que la necesitas.

Y estoy agradecida de tenerla y me pongo a pensar y me doy cuenta de que no tengo sólo esa, que tengo muchas más tribus de las que he ido formando parte en diferentes momentos y que están ahí, siguen ahí y me siento tranquila de pensar que están ahí y que puedo contar con ellas.

Y lo que hay dentro de estas tribus son personas, personas con sus debilidades y sus fortalezas, con sus sueños cumplidos y los que están por cumplir, con sus problemas y  sus alegrías, con sus fracasos y sus logros. Y sobre todo con sus ganas de vivir, de ver lo bueno de la vida, de disfrutarla de sacarle el jugo más dulce, de sentirse pleno.

Y cuando se juntan esas personas en un fin común forman una tribu capaz de mover montañas.

Me siento orgullosa de todas esas tribus a las que pertenezco y orgullosa de las personas que las componen.

Y te invito como no, querida lectora, querido lector, a que pienses en todas tus tribus, estoy segura que tienes más de las que piensas. Y cuando las tengas identificadas haz un repaso de cada una de las personas que lo componen quedándote unos segundos en cada una de ellas… Y podrás sentir entonces la energía de la tribu.

Cómo

Uno de los problemas que nos encontramos cuando queremos pasar a la acción es el cómo. El cómo se puede presentar en diferentes fases de la acción, puede aparecer antes o después del cuándo. Aparezca donde aparezca puede ser molesto en los dos lados.

Cuando el cómo está antes de la decisión de empezar, antes de ponerse en marcha, es como un muro alto que no te deja ver lo que hay detrás. Es un impedimento que no te deja tomar decisiones y se utiliza de excusa para no pasar a la acción, aunque probablemente sea de manera inconsciente.

En el momento en que decides ponerte en acción, en el momento en que das respuesta al cuándo, en el momento en que el alto muro se derrumba, en el momento en el que dices: – Sí, me pongo a ello –aunque no sepas el cómo, en ese momento las respuestas empiezan a llegar y empiezas a ver el camino.

Y las respuestas que llegan no llegan como nos gustaría, con toda la lista de pasos claros. No, la cosa no es así, las respuestas llegan poco a poco. Y aquí es donde vuelve a aparecer el cómo. Estamos en la acción, vemos el camino, pero volvemos a necesitar más respuestas. Este cómo sería como un árbol caído en el camino que nos impide andarlo. Y el cómo no llega, no nos da respuestas y nos desesperamos, y nos torturamos.

Y cuando digo tortura, podría haberlo puesto entrecomillado, pero es que muchas veces esa tortura es real, es una culpa brutal por no tener la respuesta… Sí… lo voy a hacer, estoy decidido, pero cómo, cómo, cómo… Esto es muy doloroso. Al menos yo lo he vivido así, de forma dolorosa.

Y es que no se trata de tener todas las respuestas, de tener todos los cómos, se trata caminar hacia delante y el camino nos va dando lo que necesitamos. Las respuestas llegan a su ritmo, sin prisas, en su momento, cuando tocan.

Y pasamos por encima del árbol caído y continuamos caminando, porque es caminando y no sentado como nos van a llegar las respuestas.

Así que querida lectora, querido lector continúa.

 

Fotos: ElisaRiva, StockSnap

¿Cuándo?

Hoy no voy a escribir de algo que te pueda gustar, hoy más bien mi post te va a incomodar, incluso a molestar. Hoy no voy a ser benevolente contigo ni conmigo, hoy no me compadezco ni de ti ni de mí, hoy me pregunto ¿cuándo?

Cuándo vas a moverte sin esperar a que antes algo cambie fuera, sin esperar a que alguien te empuje. Cuándo vas a dejar de compadecerte de ti mismo.

Sí, es hora de empezar, es hora de que busques quién eres, qué quieres de verdad, con qué quieres continuar, a dónde quieres ir, qué quieres hacer, dónde quieres estar.

Y no, no me valen las excusas, no me vale que me digas que no puedes, que no es el momento o que no tienes tiempo, porque sé que puedes. Porque eres inteligente, porque te gusta aprender, porque quieres sentirte bien, porque no quieres depender de los demás, porque te amas y porque amas la vida.

Y porque te amas quieres dejar el sufrimiento a un lado.

Y porque te amas quieres coger el tren de tu vida y subirte en él y disfrutar del viaje.

Y sí, sí sabes quién eres, sí sabes qué quieres, sí sabes lo que tienes que hacer, sí sabes dónde quieres estar. Lo sabes aunque lo tienes escondido y tapado, pero lo puedes encontrar.

Y sabes que no es cuestión de un momento, ni de unas horas, ni de unos días ni de unos años. Es simplemente cuestión ir caminando, de ir dando pasos y de seguir hacia delante. Se trata de buscar, de fallar, de acertar, se trata de moverse, de no quedarse quieto, de no conformarse.

Se trata de vivir.

Se trata de amarse a uno mismo.

Se trata de amar a los demás.

Se trata de amar la vida y vivirla todos los días.

Querida lectora, querido lector, ¿cuándo?

Querida lector, querido lector, confío en ti plenamente, confío en mí plenamente.

 

Foto: sasint

Confío en ti plenamente

¿Cuánto confías en los demás? ¿Cuánto confías en ti? ¿Cuánto confías en la vida?

Hace un tiempo animada por una persona, hice un ejercicio donde escribí el nombre de personas cercanas a mí, con la frase “…..nombre..… confío en ti plenamente”. Al principio lo escribes y en algunos casos te das cuenta de que no es verdad, que no confías para nada en esa persona, pero persistes y todos los días lo vuelves a escribir y a leer y vas notando como poco a poco va cambiando tu percepción sobre esa persona.

Estoy completamente agradecida de haber hecho ese ejercicio, pues además lo practico mucho. Cuando hay alguien a mi alrededor que tiene algo que yo puedo considerar que es un problema pienso en esa persona dándole toda mi confianza.

Y cuando le doy la confianza no significa que sé que puede solucionar como yo creo que es correcto el “problema”, sino que le doy total libertad para actuar como tenga que actuar, confío en lo que él haga, pues es lo que tiene que hacer y ni se equivoca ni acierta, simplemente es su camino.

Es verdad que esto con tus hijos es con quienes más cuesta, porqué cuando son pequeños también hay una tarea por nuestra parte de educación, de guía, pero también se puede hacer y confiar sinceramente en ellos.

¿Y qué conseguimos con todo esto? Cuando por fin consigues decir las palabras en ti sin ninguna duda, cuando eres capaz de sentir de verdad esa confianza, sientes una profunda liberación, te liberas a ti mismo, pues dejas de poner en ti la responsabilidad de que los demás hagan las cosas de una forma determinada y sientes un profundo amor hacia los demás y hacia la vida. Y cuando sientes esto de verdad, ya lo estás poniendo en la relación entre los dos, sin necesidad de palabras y estás liberando al otro de tu propia imposición.

Y la experiencia que se siente cuando piensas en esa persona y respirando profundamente te repites …. Confío en ti plenamente…es maravillosa.

Y esta confianza que puedes poner en los demás es una parte del camino hacia la confianza en ti mismo y la confianza en la vida.

Así que te animo querida lectora, querido lector, a que empieces tu lista, no te dejará indiferente lo que sientas al hacerla ni tampoco lo que vayas sintiendo varios días después de repetirla. Y si lo haces y te apetece, te animo a que nos cuentes tus reflexiones.

Querida lectora, querido lector, confío en ti plenamente.

 

Fotos: LisaAttractLove, Silviarita