Estoy de vuelta

Sí, he estado desaparecida un tiempo y vuelvo con vosotros al blog con nuevas energías. Aunque durante este tiempo de ausencia no he estado parada. He disfrutado de unas vacaciones muy intensas y también he ido transitando por nuevos permisos, he ido buscado mi ritmo para llevar mi energía a mi propósito y me permito ir aprendiendo sobre mí con mi propio proceso de cambio personal y profesional.

Y también he continuado con las sesiones de coaching con clientes, acompañándoles en sus procesos de cambio para que se conozcan cada vez más, exploren nuevas actitudes y vayan haciendo cambios alineados con quienes son y con lo que quieren para su vida. Pero no con lo que piensan que tiene que hacer, o con lo que deberían tener, sino con lo que quieren de verdad para sus vidas, en línea con sus valores y con su propósito. Y esto me encanta, me llena, me sorprende y me dejo enamorar en cada sesión por la maravilla que somos.

Y vuelvo al blog porque seguir escribiendo es una de las cosas que quiero que esté en mi vida y que quiero seguir haciendo y me permite también continuar con vosotros. A veces no es fácil escribir, sientes que no tienes nada que aportar. Te encuentras perdido.

Y estar perdido también es parte del camino. Así que voy a volver de nuevo a reflexionar contigo, a abrirte nuevas cuestiones en tu mente y si es posible a moverte del asiento en el que estás.

Sí, de ese asiento del que no nos movemos hasta que se nos rompe una pata. Hasta que pasa algo. A veces esperamos a que algo malo ocurra para tener una excusa para hacer las cosas que queremos y que no nos atrevemos a hacer.  Esperamos a que algo ocurra para replantearnos la vida que llevamos, el trabajo que realizamos,  los gastos que tenemos o las personas con las que compartimos el tiempo.

Así que te invito querida lectora, querido lector a que sigas leyendo estas reflexiones, que las hagas tuyas y que te preguntes todas las cuestiones que por el blog van a ir surgiendo. Te invito a que te quedes conmigo y disfrutes de mi energía y sobre todo, que te quedes contigo este rato de leer, de explorarte y de aprender cada vez un poquito más de ti.

Te espero,

Ade.

La fuerza del coaching

He actualizado la web para añadir una página sobre coaching y me apetecía escribir un post sobre lo que el coaching puede aportar. Tendría muchas cosas que decir sobre esto, así que voy a contar parte de lo que está siendo mi propia experiencia de cambio personal y profesional.

Quizás te has sentido alguna vez con una nube en tu cabeza, es una nube gris con un tono oscuro. Esta nube está llena de pensamientos que vienen desde muchos lugares. Son pensamientos de miedo, de duda, de desconfianza, de rabia. La tienes encima de ti, día tras día y aunque tienes un objetivo y confías y sabes que lo puedes conseguir, la nube se pone entre tú y tu deseo y es muy costoso avanzar, es como si avanzaras por una niebla muy espesa que no te deja ver el camino.

Decides entonces empezar un proceso de coaching y a partir de ahí empiezas a conocerte, a nombrar tus valores, a comprender qué es lo que te puede estar pasando. Empiezas a ver las cosas desde otros lugares y empiezas a elegir desde qué lugar lo quieres ver y con qué actitud. Además empiezas a conectar con tu fuerza, con tu valentía y sobre todo empiezas a conectar con tu corazón, con lo que quieres y con quien quieres ser.

Y los cambios no son fáciles, porque conforme te vas atreviendo a hacer cosas diferentes, van apareciendo tus creencias limitantes que te frenan el avance. Y entonces te toca revisarlas y encontrar tu valentía para primero reconocerlas y luego enfrentarte a ellas. Y así empiezas a disolverlas. El coaching te ayuda a detectar esas creencias y a encontrar la fuerza para trascenderlas.

Y así, poco a poco, conforme avanzas en el proceso la nube se va disolviendo, se va volviendo cada vez más transparente y te va dejando ver con claridad lo que tienes delante. Los pensamientos se van controlando y empiezas a vivir el presente, a tomar las riendas de tu vida y a decidir qué quieres hacer.

Estos cambios te van llenando de vida. Empiezas a sentir que estás viviendo la vida que quieres vivir, la nube desaparece y ves con claridad. Empiezas a ser quien quieres ser.

Y es posible que en algún momento la nube vuelva y te vuelva a acompañar, pero tu ya no eres la misma persona y has aprendido la forma de soplar para que la nube vuelva a desaparecer.

En todo este proceso el coach te va acompañando y te va ayudando a sacar lo mejor de ti mismo. El coach conecta contigo de forma que es capaz de encontrarte en tu esencia. La relación que se crea entre tú y el coach y el trabajo que hacéis juntos te permite conectar con quien eres y conectar con tu corazón.

Y si lo observas tomando un poco de distancia, puedes ver la diferencia entre quien eras cuando empezaste y quien eres ahora.

Y tú querida lectora, querido lector, ¿quién eres? ¿Quién quieres ser?

Tu líder interior

Hace unos días que he impartido un taller donde 12 personas han podido conocer a su líder interior. Me siento agradecida por haber sido invitada a impartir este taller, por la acogida que me ha hecho el grupo y por sentir que se han llevado algo después de realizar la práctica.

Tu líder interior es aquel que tiene las siguientes características: Sabiduría, Compasión, Valentía y Claridad. Conocer a tu líder interior te aporta una mirada diferente sobre ti, sobre lo que haces, sobre lo que eres, sobre cuál es el camino a seguir y cuál es el siguiente paso. Tiene una mirada de compasión hacia ti y a la vez es valiente para decirte que sigas adelante, que no te pares.

Cada persona ve a su líder interior de forma diferente, para unos es su misma persona, paro otros puede ser un animal o un hada o quizás es un amigo de la infancia o un personaje de un cuento. Algunas veces es más joven y otras más viejo, pero casi siempre suele caminar de manera majestuosa y produce una sensación de paz y tranquilidad.

Conectar con esta energía es abrazarse a uno mismo. Sientes que estás haciendo las cosas bien, que haces lo que puedes en cada momento, y a la vez tienes la sensación de que eres fuerte para seguir adelante y hacer lo que tengas que hacer. Es una energía que conecta con tu sabiduría interior y te deja una sensación de compasión y de amor, de sentirte comprendido, amado y respetado.

He podido observar en el grupo y también por mi propia experiencia que cuando conectas con tu líder interior aparecen las respuestas que estabas esperando y aparece la energía para abordar objetivos con los que te costaba comprometerte.

Conocer a tu líder interior es un camino más para conocerte y sobre todo para amarte.

¿Conoces ya  tu líder interior? ¿Te gustaría conocerlo?

Querida lectora, querido lector, tu también tienes ese líder interior. Estoy segura de que puedes encontrar esa sabiduría en ti.

Permítetelo

En mi último post hacía referencia a la vida que deseas vivir y cómo puedes conectar con tu valentía y tu fuerza para ir haciendo pequeños cambios en tu vida. A raíz de  ese post un amigo y lector del blog me comentó que tenía que escribir sobre los que sí viven la vida que desean. Así que vamos a ver qué cosas aparecen si reflexionamos sobre qué es vivir la vida que deseas.

¿Te has parado a pensar qué tiene la vida que realmente deseas? Puedes hacer esta reflexión antes seguir leyendo, quizás te sorprendas. La vida que yo deseo es sencilla, no requiere grandes cosas, requiere Paz y serenidad, conexión conmigo y con mi sentir. Tiene alegría, paseos, sol, vida y cosas que me hacen sentir, vibrar y recargarme de energía.

¿Y qué es vida? Vida es fluir con las vivencias del día a día, aceptar lo que va sucediendo, sin oponerse, dejar que fluya, dejar que vaya aconteciendo. Y suena como que en ese “dejar que suceda” estás inactivo, pero no. Lo que pasa es que vives la vida sin oponerte a ella. Así que una de las cosas a cambiar en nosotros y que hacen las personas que viven las vida que desean es permitir que la vida suceda, aceptando lo que pasa y sin oponerse a lo que acontece. Esto puede darnos realmente miedo en muchas ocasiones, pero somos valientes para afrontarlo.

Y cuando vas aceptando que la vida sucede y no me opongo a lo que pasa, tengo que empezar también a permitirme, porque no puedo vivir la vida que deseo si no me la permito. ¿Qué te gustaría permitirte? Quizás te puedes permitir dar un paseo con tu pareja, o con tu familia, una tarde de juegos o un rato en soledad para conectar contigo. Te puedes permitir una tarde de no hacer nada, o liberar tu agenda de compromisos. ¿Qué más te gustaría permitirte?

¿Y qué nos impide permitirnos? … pues muchas veces las creencias que tenemos, creencias que nos pueden venir de otras generaciones pasadas y de vivencias que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Así que dejando atrás las creencias que podamos tener, nos podemos plantear qué creencias queremos tener en nuestra vida para vivir la vida que deseamos.  ¿Qué creencias crees que tiene una persona que vive la vida que desea?

Así que querida lectora, querido lector, puedes empezar a permitirte vivir la vida que deseas y lo que no te permitas, al menos utilízalo para descubrir que creencia te lo impide y qué creencia te lo podría dar.

Y sí, lo sé, esto parece mucho y parece imposible pero te aseguro que la recompensa es grande. ¿O no?

Y me gustaría finalizar dándote la enhorabuena, a ti que ya vives la vida que deseas, que aceptas la vida tal como sucede, tanto la alegría, como la tristeza, la rabia, el amor o el miedo. A ti que has transformado tus creencias para que te permitan ser lo que quieres ser. A ti, que has perseguido con valentía tu sueño, aquello que querías para ti y para tu familia. A ti que no luchas contra el mundo sino que lo construyes, a ti que con tu sonrisa llenas la vida. A ti…GRACIAS

Nuestra Luz

Las personas que nos acompañan son nuestros mayores espejos. Son aquellos que nos pueden permitir ver qué nos pasa, cómo nos sentimos, qué deseamos… Hace unos días, haciendo una reflexión utilizando a uno de mis espejos me di cuenta de que no era sincera con lo que en realidad yo quiero o con lo que siento que es mi camino.

Algunas veces lo que pasa es que no nos escuchamos, no dedicamos tiempo a estar con nosotros a sentirnos y en realidad sólo el hecho de escucharnos ya nos puede dar muchas respuestas.

Otras veces estamos conectados, nos escuchamos, sabemos qué es lo que queremos, cual es nuestro camino, pero lo miramos de lejos, sin acercarnos por miedo a lo que pueda suponer eso para las personas y las condiciones de nuestro entorno.

Y esto no es más que engañarnos a nosotros mismos, porque vas a hacer más por ti y por los demás si eres sincero contigo mismo.

Y lo sé, sé que no es fácil, sé que no es fácil abrirte a lo que tienes para dar a este mundo, a lo que tienes para compartir con los demás:

“Nuestro mayor temor no consiste en no ser adecuados.

Nuestro temor consiste en que somos poderosos más allá de toda medida.

Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que nos atemoriza.”

Marianne Williamson

Nuestra luz nos atemoriza tanto que la guardamos para que nadie la vea, ¿por qué? Por qué nos da tanto miedo brillar, por qué nos da tanto miedo sacar lo que tenemos para ofrecer. Por qué nos da tanto miedo amar de verdad.

Queremos que la vida nos de felicidad, queremos recibir amor, queremos vivir en Paz y el primer paso para poder recibir está en darlo nosotros primero sin esperar nada a cambio.

El primer paso está en reconocernos, en escucharnos, en ponernos las gafas de la confianza en uno mismo y en la vida y comenzar a caminar con la cabeza alta y reconociendo la Luz que queremos dar a este mundo.

Querida lectora, querido lector quiero ver tu Luz….Quiero ser Luz.

 

Fotos: PexelsGilmanshin

Quiénes somos

Hace unos días leyendo Ana Karenina hubo una frase que me llamó la atención. Cuando Karenin cede al divorcio de Ana, ante la petición de su cuñado, Tolstoi expone el estado en el que se queda Karenin: “Humillado y avergonzado, experimentaba una extraña felicidad al sentirse moralmente superior a la humillación y la vergüenza”.

Esta frase me hizo pensar y me fue llevando a reflexionar sobre mí, quién soy en realidad, soy realmente esa persona que tiene una familia, que se levanta y va a su trabajo, que ríe, que llora, que sufre, que tiene miedo, que ama, que aprende.

Y entonces pensé sobre la posibilidad de que mi verdadero yo esté por encima de ese personaje. Esto lo había oído muchas veces de diversas formas pero creo que nunca lo había llegado a visualizar de la forma en que lo visualicé.

Lo que visualicé fue a mi yo real que acompañaba a ese personaje que también soy yo, y esto  me hizo sentir comprendida, protegida, respetada, amada. Y es que somos nosotros los que nos tenemos que amar y respetar a nosotros mismos. No podemos esperar que nadie nos ame, nos respete si no lo hacemos nosotros.

Y qué difícil a veces ¿verdad? Cómo lo hacemos, cómo nos aceptamos tal como somos. Pues no tengo la respuesta a esa pregunta. A mí me está ayudando conocerme cada vez más, el ir aprendiendo cómo funciono, mis miedos, mis automatismos, mi discurso, mis quejas, mis anhelos, mis sueños. Y cuanto más te conoces más puedes aceptarte y comprenderte.

¿Y cuándo nos llegamos a conocer del todo?… pues la verdad es que no lo sé, probablemente nunca. Siempre estamos aprendiendo cosas de nosotros. Cada emoción que sentimos, cada sensación, ante un evento, un recuerdo o una palabra, es una oportunidad de conocer algo más de nosotros, sólo hay que estar abierto y dispuesto a entrar en nuestras profundidades.

Y cuántas oportunidades de conocerme más dejo pasar al cabo del día…

Querida lectora, querido lector a qué esperas para conocerte.

Foto

¿Cuándo?

Hoy no voy a escribir de algo que te pueda gustar, hoy más bien mi post te va a incomodar, incluso a molestar. Hoy no voy a ser benevolente contigo ni conmigo, hoy no me compadezco ni de ti ni de mí, hoy me pregunto ¿cuándo?

Cuándo vas a moverte sin esperar a que antes algo cambie fuera, sin esperar a que alguien te empuje. Cuándo vas a dejar de compadecerte de ti mismo.

Sí, es hora de empezar, es hora de que busques quién eres, qué quieres de verdad, con qué quieres continuar, a dónde quieres ir, qué quieres hacer, dónde quieres estar.

Y no, no me valen las excusas, no me vale que me digas que no puedes, que no es el momento o que no tienes tiempo, porque sé que puedes. Porque eres inteligente, porque te gusta aprender, porque quieres sentirte bien, porque no quieres depender de los demás, porque te amas y porque amas la vida.

Y porque te amas quieres dejar el sufrimiento a un lado.

Y porque te amas quieres coger el tren de tu vida y subirte en él y disfrutar del viaje.

Y sí, sí sabes quién eres, sí sabes qué quieres, sí sabes lo que tienes que hacer, sí sabes dónde quieres estar. Lo sabes aunque lo tienes escondido y tapado, pero lo puedes encontrar.

Y sabes que no es cuestión de un momento, ni de unas horas, ni de unos días ni de unos años. Es simplemente cuestión ir caminando, de ir dando pasos y de seguir hacia delante. Se trata de buscar, de fallar, de acertar, se trata de moverse, de no quedarse quieto, de no conformarse.

Se trata de vivir.

Se trata de amarse a uno mismo.

Se trata de amar a los demás.

Se trata de amar la vida y vivirla todos los días.

Querida lectora, querido lector, ¿cuándo?

Querida lector, querido lector, confío en ti plenamente, confío en mí plenamente.

 

Foto: sasint

Y cuando te quitas la coraza

Nuestra vida no es perfecta, no es mejor ni peor que la vida de nuestro vecino, es la que es y en nuestra mano está cómo queremos vivirla.

Sí, sé que es la típica frase que parece que ahoga más que ayuda, porque te crea una responsabilidad sobre cómo estás viviendo tu vida. Y piensas que eso es muy difícil, que no puedes, porqué está todo muy escondido y ahí dentro en el escondite no se ve y parece que lo que hay ahí no molesta.

Pero si por unos minutos puedes cerrar los ojos y trasladarte a una situación cotidiana donde te quitas esa coraza existente pero desconocida y puedes ser libre de tus pensamientos, ¿quién eres en ese momento? ¿Cómo te mueves? ¿Cómo te relaciones con los demás? ¿Qué puedes conseguir?

Estoy segura que si te tomaras ese momento de soñar estarías viendo tu verdadero Ser simplemente siendo. Y cuando lo ves, te das cuenta de que sí tienes una coraza. Y cuando lo sabes es cuando puedes empezar a hacer algo.

Quitarse la coraza no depende de nadie más que de nosotros mismos. Dar la vuelta a nuestras creencias, desnudarlas, salir del molde.

Cuando sales del molde en el que te has metido para poder sobrevivir, sientes la libertad de estar fuera y piensas que no sabes cómo has estado tanto tiempo viviendo en tu propia cárcel, en la cárcel de tus creencias y tus miedos.

Y cuando te quitas la coraza, te atreves a pintar encima de la mesa de la cocina sin taparla.

Y cuando te quitas la coraza y dejas que salga tu verdadero Ser, puedes gritar y moverte al son del viento, al son de la vida.

A qué estás esperando querida lectora, querido lector para ver de lo que eres capaz … si te quitas la coraza.

Espero vuestros comentarios: “Y cuando te quitas la coraza…”

 

Fotos: PezibearFerGalindo980