Date permiso

Lo presenté ya anteriormente en el post Permítetelo y hoy me gustaría volver a incidir en este tema porque es algo que me pasa personalmente y que también he visto muchas veces en mis clientes.

No nos damos cuenta de las cosas que estamos dejando de disfrutar por miedo y por nuestras creencias limitantes, las cuales la mayoría de las veces no sabemos ni que las tenemos.

Cuando la vida nos da la oportunidad de empezar a conocernos a nosotros mismos e iniciamos el camino del autoconocimiento y del desarrollo personal, poco a poco vamos a ir detectando esos límites que nosotros mismos nos ponemos.

Cuando dejé mi trabajo y empecé mi nueva etapa profesional como coach, todo lo que ponía en mi agenda era trabajo y familia. No me permitía ningún momento entre semana para hacer deporte o salir a pasear, no me permitía algo sólo para mí distinto de trabajar. Por miedo y por una creencia muy fuerte de que tenía que aprovechar el tiempo, que tenía que ponerme cuanto antes a trabajar, que tenía que leer, que tenía que estudiar, etc.

Podéis observar la fuerza que tenían todos esos “tengo que….” que estaban en mi cabeza. Todos estos “tengo que” eran una limitación para mí, para que pudiesen entrar otras cosas en mi agenda diferentes a las que en ese momento yo creía que eran obligatorias y necesarias.

Sí, obligatorias. Sentía que tenía que hacer esas cosas sí o sí y me faltaba tiempo por todos sitios y claro, con tanta presión al final termina apareciendo la ansiedad.

Y cuando de repente alguien te dice “Date permiso” y caes en la cuenta de lo que estás haciendo, de la presión que estás ejerciendo sobre ti mismo y de lo que te estás limitando… cuando por fin te das cuenta empieza la rendición.

El cambio no es inmediato, por supuesto. Hay cuatro factores que se han de dar para que empiece a producirse. Primero conocerse y darse cuenta, segundo tener paciencia, tercero ser valiente y cuarto ser perseverante.

Una vez nos hemos dado cuenta de lo que de forma inconsciente estamos haciendo, tenemos que ser pacientes y compasivos con nosotros mismos. Entender cuál es nuestro patrón y que miedos y creencias nos están llevando a la situación que estamos viviendo. Y ser paciente para darnos tiempo a realizar el cambio poco a poco.

Hace unos mes, cuando empecé a darme cuenta de muchas creencias limitantes que tenía, mi duda era, ¿cómo las cambio? Y aquí vienen la parte de ser valiente. Has de empezar a hacer aquello que no te permites, a darle paso en tu vida, a hacer prueba y error hasta el éxito. Y aquí entra en juego también la perseverancia.

No dejes de seguir aprendiendo de ti, conociéndote, pillándote en las actitudes limitantes y buscando quién eres y quién quieres ser. Esa perseverancia en tu búsqueda de una vida más libre, va a hacer que poco a poco te vayas permitiendo cosas nuevas en tu vida de una manera más natural.

Así que querido lector, querida lectora, te invito a hacerte estás preguntas:

  • ¿En qué aspecto de mi vida no me estoy dando permiso?
  • O si hay algo que no estás disfrutando, pregúntate ¿cómo sería si me diera permiso?

Y recuerda lo factores: Consciencia, paciencia, valentía y perseverancia.

Querida lectora, querido lector: Date permiso.

2 opiniones en “Date permiso”

  1. ¡Hola Ade!
    A raíz de éste último post, volví a leer “Permítetelo”. Ambos me gustan mucho, me atrae la forma sencilla y suave de abordar un tema así. Los 4 factores me parecen fundamentales, ¡que bien escogidos!
    Te mando un besote.

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